El pueblo de Zirahuén se extiende a lo largo de la ribera norte del lago; dos muelles principales dan acceso a él: uno, muy corto, situado hacia su parte central, es el muelle popular, donde se abordan las lanchas particulares que traen a los visitantes o un pequeño yate de propiedad comunal. La entrada está rodeada por pequeños puestos de artesanías locales y varios restaurantes rústicos, algunos de ellos soportados por pilotes a la orilla del lago, propiedad de los pescadores y sus familias, donde se vende comida a precios módicos, incluyendo el caldo de pescado blanco, típico del lago de Zirahuén, que según se dice, es más sabroso que el de Pátzcuaro.

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El otro muelle, hacia el extremo oriental del pueblo, es propiedad privada, y está formado por un largo espigón techado, que permite abordar los yates que hacen los recorridos turísticos por el lago. Hay además varias cabañas de madera y las oficinas desde donde se controla todo el complejo turístico de Zirahuén. Este complejo consta de las cabañas del Rincón de Agua Verde y el restaurante de la margen occidental, además un servicio que proporciona los implementos para practicar deportes acuáticos, como el esquí. Extrañamente, gran parte de las riberas del lago pertenecen a un solo dueño, quien se ha construido un sitio de descanso sobre la ribera sur, conocido como la “Casa Grande”. Se trata de una enorme cabaña de madera, dedos pisos, que incluye salas donde se atesoran antiguas artesanías regionales, como lacas de Pátzcuaro elaboradas con las técnicas originales, y que actualmente se han descontinuado. En algunos recorridos turísticos se incluye una visita a este lugar.

Entre los dos muelles principales hay varios “muelles” pequeños, donde los pescadores amarran sus canoas, pero la mayoría prefiere encallarlas en las orillas. Resulta muy agradable pasearse por ahí y contemplar esas embarcaciones talladas de una sola pieza, ahuecando troncos de pino, que se impulsan con largos remos de palas redondeadas, y es muy emocionante navegar en ellas pues por su precario equilibrio es fácil que se vuelquen al menor movimiento de sus ocupantes. Es asombrosa la habilidad de los pescadores, sobre todo de los niños, para conducirlas remando de pie. Muchos pescadores viven en pequeñas chozas de madera a la orilla del lago, enmarcadas por hileras de altas garrochas de madera, sobre las que se cuelgan a secar las largas redes de pesca.

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